sábado, 30 de octubre de 2010

Dualismo

La mayoría de las personas ven y viven en un mundo bivalente.

Un mundo separado por claras barreras que impiden que las personas se expandan mas allá de ciertos límites impuestos por nadie, impuestos por una conciencia colectiva que corre en UN sentido, el equivocado, sin explorar, una carrera con gafas de caballo, que puede acabar solo en la meta del abismo.

La idea del dualismo me repugna, el mundo no tiene por qué ser dual.

Las razones del dualismo: blanco y negro, bueno y malo ,día  y noche, femenino y masculino,, a mi me parecen tan obsoletos hoy en día y tan absurdos a la vez por qué no solo son importantes los extremos.

En el caso de los colores, el blanco y el negro son colores neutros, insípidos, todo el arco iris está entre estos dos colores, pero no en un plano lineal, sino alrededor de ellos, el arco iris inunda el blanco y el negro con color de todas las partes.
Lo bueno y lo malo son cosas aun más relativas de lo que se piensa. Simplemente no existen, dado el  hecho de que una cosa buena para unos puede ser mala para otros, o viceversa. De que existan cosas consideradas universalmente buenas o malas  es solo culpa de la humanidad, de esta necesidad astringente de etiquetar las cosas.
La luz y la oscuridad son los extremos, pero todos sabemos que el momento mágico del día es el crepúsculo, aquel instante maravilloso hallado entre una cosa y la otra. El crepúsculo es un instante especial, un segundo que provoca una especie de cortocircuito en nuestras conciencias, dando aquella calma absoluta donde vamos a encontrar la divinidad que hay en nosotros.
Femenino y masculino, igual de anticuados conceptos, por la simple razón que hoy en día, la ciencia nos explica que no hay persona en el mundo que sea puramente una de las dos cosas, se trata de genes predominantes que existen en ambos géneros, en una infinidad de combinaciones, lo que hace que cada uno de nosotros sea diferente del otro.

El concepto lineal del dualismo en concreto me lo hace inconcebible. Imagínense una línea qué va desde – infinito a + infinito. En algún punto arbitrario de esta línea, los humanos han hecho una demarcación. Esta demarcación separa el blanco del negro el día de la noche, lo bueno de lo malo. Ahora imagínense que el aquel punto, trazamos otra línea que en los dos lados tiende al infinito. ¿Ya tenemos una perspectiva un poco diferente sobre lo que son las cosas verdad? Y si pasamos del plano de dos dimensiones al plano tridimensional, las posibilidades se multiplican, hasta el infinito. Mi idea es que hay mucho mas, aparte de este dualismo, que tenemos que mirar más allá de el, lo que no entra en esta línea recta es lo que hace que la vida sea interesante.

¡Vamos a derribar estos pilares obsoletos que son aguantan la línea! Encima de los antiguos cimientos, vamos a construir un nuevo universo, el nuestro, donde los extremos carecen de importancia, donde lo que hay alrededor de ellos es verdadero, lleno de color, de vida, de armonía.
Las sombras hacen la diferencia.
Doblen la mirada, si quieren ver más allá del horizonte.

A.R.T.

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