viernes, 19 de noviembre de 2010

Creacion y implicaciones


El espinoso camino hacia la originalidad en la creación, pasa muchas veces por los poblados bosques de la duda.
La creación en es una locura consciente, un delirio de los sentidos que se ven reflejados en la obra, es el lugar  donde se encuentran el espíritu con el mundo, el pensamiento pasa a ser materia.
El acto de crear impone una responsabilidad enorme, cada pincelada o letra puede significar el turno crucial hacia el paraíso, purgatorio, infierno o simplemente mediocridad no solo del individuo, sino de la raza misma. La consciencia ha de intervenir en el acto, pero de una manera sutil, sin quitar la espontaneidad, solamente reflectando sobre las implicaciones que puede tener.
Cada palabra se ha de explicar por sí misma, en una reverberación majestuosa, es la reflexión de nuestra alma en un espejo gigante, no ha de dar lugar a malas interpretaciones, la ambigüedad en la creación a veces es muy intrigante, gusta, pero pulsar un botón rojo sin pensar en lo que podría pasar es un acto no de creación sino de irresponsabilidad crasa.
Claro que no se pueden contar por adelantado los círculos que una piedra va a hacer en la superficie de un lago, el impacto futuro depende en gran parte también de la evolución colectiva, pero en los límites de nuestra percepción,  tenemos que probar ver con otros ojos aparte de los propios, debemos ponernos alas y alzarnos por encima de nuestro punto de vista. De ahí, arriba, a vista de pájaro, volver a analizar por el prisma de las implicaciones si el resultado de nuestro esfuerzo se ha de compartir, o más bien quedarse para nosotros, como acto singular de creación.
Hablando de creación, me estoy refiriendo al concepto general, no solo a una obra de arte.
Estoy hablando del día a día, donde con nuestros actos, muchas veces carentes de  consciencia, damos vidas a ángeles de colores o a deformidades de la existencia.
La falta de creación es tan peligrosa, sino más peligrosa que la creación inconsciente, por la idea sin acto es una mitad, la otra mitad quedándose dentro de nosotros actúa como un gusano gigante y siempre hambriento que  nos va comiendo poco a poco, llevándonos cada vez más cerca de la nada. La nada es el sitio donde nos hallamos cuando vagamos por la vida, cuando vegetamos en vez de vivir, cuando hacemos sombra para nada.
Cuando digo que la creación ha de ser consciente, no digo que ha de ser forzada, sino que ha de ser tan natural como la unión de las olas con la orilla, del cielo con la tierra.

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